Leyendas Del Deporte
  Carlos Sainz
 
CARLOS SAINZ (PILOTO DE RALLY ESPAÑOL)

Carlos Sainz:



(Carlos Sainz Cenamor; Madrid, 1962) Automovilista español. Excepcional piloto sobre tierra y máximo exponente del automovilismo español, empezó a cosechar éxitos con Renault, pero Toyota ha sido la escudería con la que ha obtenido sus dos grandes triunfos, los campeonatos mundiales de 1990 y 1992. Conductor cerebral, e inseparable de su copiloto Luis Moya, Sáinz se ha caracterizado por promocionar con sus éxitos a escuderías a menudo técnicamente inferiores. Ha corrido también para Lancia, Subaru y Ford, y ha mantenido en todo momento una feroz rivalidad con el otro grande de las pistas, Juha Kankunnen.

En 1981 comenzó a competir como profesional simultaneando los rallies y las carreras de velocidad y se adjudicó sus dos primeros títulos, la Copa Seat Panda y la Copa Renault Iniciación. En 1985 abandonó la escudería Seat y fichó por la francesa Renault para convertirse en subcampeón de España. También en 1986 ocupó la segunda posición del campeonato nacional.

Un año después, Sainz recaló en Ford, debutó con éxito en el Campeonato del Mundo y consiguió su primer Campeonato de España después de adjudicarse siete victorias parciales. En 1988 revalidó el título nacional, ya junto a Luis Moya como copiloto, y en la temporada siguiente participó en todas las pruebas del Mundial a las órdenes de la escudería japonesa Toyota.

En 1990 su prometedora trayectoria profesional cristalizó con el título de campeón mundial de rallies, el primero de su carrera y también el primero que obtenía un corredor español. Al año siguiente no consiguió revalidar el título y tuvo que conformarse con la segunda posición por detrás del finlandés Juha Kankkunen, pero en 1992 recuperó el cetro mundial haciendo gala de una regularidad aplastante durante toda la temporada y demostrando ser uno de los pilotos más prácticos del circuito.

Abandonó Toyota en 1993 para firmar con Lancia una de sus actuaciones más pobres en el Campeonato del Mundo. Sólo consiguió ser octavo en la temporada en la que el finlandés Kankkunen conseguía su cuarto título mundial. Un año después se integró en la escudería Subaru. Perseguido por problemas mecánicos y algunas lesiones, sólo pudo adjudicarse el subcampeonato en 1994, por detrás del francés Didier Auriol, y en 1995, tras su compañero de equipo, el británico Colin McRae. Regresó a las filas de Toyota, pero una sanción apartó durante dos años a la marca japonesa de la competición y Sainz y Moya ficharon por Ford.

En 1996 y 1997, el combinado español disputó el Mundial con opción al título hasta el final, pero sólo pudo acabar tercero por detrás del nuevo rey del circuito, Tommi Makinen, y de McRae. 1998 fue sin duda una de las temporadas más críticas para el piloto madrileño y también para la afición española de este deporte. Inició el año con una victoria en Montecarlo al volante nuevamente de un Toyota y también se proclamó campeón en Nueva Zelanda, batiendo el récord de triunfos en el Campeonato con 22 carreras ganadas. Tenía todo a su favor para conseguir su tercer título mundial cuando a 500 metros de la meta de la última prueba de la temporada, el rally de Gran Bretaña, una avería en el motor de su coche le privó de la victoria y concedió el título nuevamente al finlandés Makinen.

Después de la traumática derrota en la prueba británica y tras el anuncio de Toyota de retirarse del mundial de rallies para disputar pruebas de Fórmula 1, Sainz ficha por Ford para concluir la temporada 1999; fue un año irregular en el que sólo consiguió ser cuarto en la clasificación general, con idéntica puntuación que Kankkunen. En 2000 se adjudicó la victoria en el rally de Chipre, la vigesimotercera de su carrera en el Mundial, y finalizó el circuito en tercera posición, por detrás del finlandés Marcus Grönholm y del británico Richard Burns.

Durante la siguiente temporada volvió a sufrir un grave infortunio en el rally de Gran Bretaña. Por primera vez en sus quince años de participación en el Mundial y con más de 150 rallies en su palmarés, el piloto español protagonizó un accidente en el que resultaron heridos quince espectadores, aunque afortunadamente ninguno de gravedad. Hundido moralmente, Sainz abandonó la prueba y perdió cualquier opción de alcanzar el podio. El madrileño acabó sexto en la clasificación del Mundial 2001 en la que el piloto británico Richard Burns se coronó como nuevo campeón mundial de rallies.

Tampoco 2002 fue una buen año para el veterano piloto. Logró una victoria parcial en el rally argentino, vigesimocuarta en su palmarés, gracias a las descalificaciones de Burns y Grönholm, pero a lo largo de toda la temporada su Ford no logró ser competitivo frente al dominio absoluto de los Peugeot. El Mundial concluyó con el finlandés Grönholm como nuevo campeón y Sainz subido al tercer cajón del podio. Quince años después de su debut en el Campeonato Mundial de Rallies, el piloto madrileño firmaba una envidiable trayectoria con dos títulos absolutos, cinco segundos puestos y tres terceros.

Finalizado su contrato con Ford y a la espera de nuevas ofertas de otras escuderías, Carlos Sainz barajó la idea de tomarse un año de descanso aunque finalmente aceptó la oferta de Citroën y decidió seguir en activo. El acuerdo con la firma francesa para pilotar un Xsara en el Mundial 2003 fructificó después de que Sainz aceptara una rebaja sustancial de su remuneración, pero su copiloto rechazó una reducción tan drástica de su salario. La separación de la pareja más popular del automovilismo español se hizo efectiva y Luis Moya, el eterno acompañante del piloto madrileño, fue sustituido por Marc Martí, copiloto habitual de Chus Puras.

El arranque de la temporada en Montecarlo dejó excelentes sensaciones entre los seguidores del piloto madrileño, que consiguió subir al podio, por detrás de Sebastien Loeb y Colin McRae. Los buenos presagios se confirmaron en Turquía, tercera prueba puntuable del año en la que Sainz conquistó la victoria número 25 de su carrera en el Mundial, una cifra con la que igualaba el récord histórico que hasta entonces mantenía en solitario el escocés Colin McRae. Subió al podio dos veces más, en Argentina y Grecia, y también conquistó la segunda posición en el rally de Córcega, antepenúltima prueba del campeonato, para colocarse líder del Mundial a falta de dos carreras.

Pese a las extraordinarias opciones del bicampeón mundial de revalidar el título, el infortunio volvió a cruzarse en la trayectoria del piloto madrileño: perdió el liderato en casa, después de concluir séptimo el rally de Catalunya, y tuvo que abandonar el RAC británico con su Citroën empotrado en un barranco. El noruego Petter Solberg rentabilizó los errores del español y se coronó nuevo campeón mundial.

Entre otras distinciones, ha sido galardonado, junto a su copiloto Luis Moya, con el trofeo especial siete estrellas de la Comunidad de Madrid (1990) y con la medalla de oro al mérito deportivo del Ayuntamiento de la capital (1991). Figuró entre los finalistas al Premio Príncipe de Asturias de los Deportes, otorgado a Sergei Bubka en 1991 y a Javier Sotomayor en 1993. El 24 de abril de 1991 recibió del Consejo Superior de Deportes (CSD) uno de los Premios Nacionales del Deporte, y en mayo de 2004 la Fundación Barreiros le concedió el premio a la Figura de Reconocido Prestigio en el Campo de la Automoción.



Extraído de Biografias y Vidas

 






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